El poder del Sofá

Esta semana pasada ha sido una de esas que parecen no acabarse nunca. Los días se persiguen unos a otros con una parsimonia que añaden un peso extra al levantarse a las mañanas. Porque además esta comprobadísimo que la gravedad es el doble cuando intentas salir de la cama a las mañanas.

Y aquí es donde empieza mi dilema.

Por cuestiones de la vida acabé escogiendo un trabajo que, aunque pinta muy bien, me queda a una hora y media de casa. Eso cuando todos los  trenes van bien, que aquí la línea de metro tiene más medallas a los problemas técnicos que Renfe. Mi dilema es, como utilizar esas horas que me quedan libres de la mejor manera. Todos sabemos que cuando estamos descansados y felices, acurrucados bajo la manta mientras miramos una serie de Netflix, nos decimos “mañana me despierto bien temprano y me da tiempo a entrenar un rato”. Y no cuesta nada. Nuestra mente nos pinta un futuro ideal, con un camino de rosas y todo es bonito y felicidad.

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Pero para aquellos que no tienen una voluntad de hierro “cofcof yo cofcof” esto es difícil. El llegar a casa y tener que buscar tiempo para escribir a veces se me hace cuesta arriba. Una semana soy muy constante y a la siguiente es una tortura.

He leído varios libros y he tomado nota de muchas recomendaciones, pero solo hay una manera: empezar.

Coger un hábito no es algo sencillo, pero se puede entrenar. Es un músculo que, aunque esté dormido, se puede ir fortaleciendo con las pesas de la voluntad, esfuerzo y constancia.

Uno de los libros que más me ayudó a entender esto y del cual saqué muchas ideas buenas es el de “El Poder de los Hábitos” por Charles Duhigg.

Charles explica que es una fase sencilla si entendemos como funciona.

Detonante – acción – recompensa.

Muchas veces no tenemos esa recompensa clara y la acción nos parece insulsa y sin poder. Pero ¿qué pasaría si detrás de un esfuerzo tuviéramos algo esperándonos? ¡Sin duda nos pondríamos más a menudo a hacerlo! Por eso es importante tener claro el objetivo al que queremos llegar. Tener presente esa “recompensa”. Pero no sólo eso. Darte un regalo cada vez que consigas lo que te propones incentibara aun más esta idea.

No hace falta hacer un cambio drástico, es mas, se recomienda que no sea asi. Lo mejor es añadir poco a poco pequeños hábitos que al final conformarán uno solo y grande.

Pongamos el ejemplo de escribir:

Ahora mismo no me pongo todos los días porque estoy cansada y lo que menos me apetece es ponerme delante de un ordenador.

Pero voy a introducir un pequeño cambio. Antes de irme a dormir normalmente veo la tele durante una hora casi. En vez de eso, vere solo 45 minutos y los otros 15 los dedicaré a escribir. Escribir algo, lo que sea. Como te ha ido el dia, el color de tu gato o el porque la vecina es tan maruja. Lo que te venga en mente. Lo importante es establecer un hábito que al final te llevará a escribir lo que realmente quieres.

Despues de una semana haciendo 15 minutos, voy a aumentar el tiempo a 20. Y asi sucesivamente. Teóricamente tardamos en generar un nuevo hábito 3 semanas, asi que después de 3 semanas tendré añadidos a mi día a día unos 25 minutos de escribir que antes no existían.

¡Tendré un total de 175 minutos a la semana y 700 min al mes! Unas 11 horas extra que antes no dedicaba a escribir.

Pero nos falta una cosa, la recompensa. ¿Qué es lo que te gustaría recibir al acabar esa sesión de escritura? Para mí, esta es la parte más difícil. Si es una recompensa a largo plazo no la verás realizada hasta de aquí mucho tiempo, con lo que acabarás dejándolo.

Tiene que ser algo a corto plazo, para ese momento y que sea para ese motivo.

¿Qué otras ideas tenéis para esto? ¿Cómo lo hacéis vosotros para encontrar esas “ganas” cuando el día te arrastra de nuevo hacia atrás?

Un abrazo, 

Sara L.

Autor: Sara

¡Hola a todos! Mi nombre es Sara y soy natural de Barcelona. Siempre me ha apasionado la lectura, sobretodo la ficción. Mi autor favorito es y siempre será J.R.R. Tolkien. Y dando mi humilde opinión, creo que no hay nada mejor que acompañar un buen libro, con manta y café.

2 comentarios en “El poder del Sofá”

  1. Hola Sara. Te pregunto algo que aunque parece banal debería tener más peso: para qué querés escribir? Cuàl es tu motivación a hacerlo? Te gusta la comunicación a través de los textos y la posibilidad de llegar con lo que escribas a otros? Hacer de la escritura una cuestión matemática economizando minutos no te servirá a lo que estás deseando. Si tenés ese deseo fuerte de escribir, decir cosas y comunicarte a través de los textos no tenès más que hacerlo. El tiempo necesario viene cuando ese deseo está presente.
    Saludos!

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    1. Gracias por tu comentario Leo. Sí, sé bien lo de que realmente si algo te gusta buscas tiempo para hacerlo. Pero hay días más fáciles que otros, por mucho que te interese un tema. Si el problema surge de la falta de tiempo por motivo “x” simplemente es una recomendación para crear un hábito que ayudará en esos días más difíciles. Un saludo

      Le gusta a 1 persona

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