Las Musas

¿Dónde viven las Musas_

Por fin llego a casa. Ha sido un día largo y caminar bajo la lluvia hace que sienta aún más esas ganas de sentarme y ponerme a escribir. Es como una melancolía que me arropa conforme me alejo de la estación. Me recuerda a algunos domingos en casa, cuando era pequeña, y podía ver la lluvia a través de la ventana mientras yo estaba calentita dentro. El repicar de las gotas contra el cristal, el tono grisáceo del cielo y el olor a tierra mojada. No ahora, que, aunque lleve paraguas el viento lo tira pa’trás y deja las vergüenzas al aire, lo que hace que acabe mojada igual. Y además con un paraguas inútil.

Pero eso da igual, ahora ya puedo desprenderme de las pesadas botas nada más entrar y ponerme ropa cómoda mientras abandono de forma poco sutil los demás objetos por la casa.

Y ya si, llego al ordenador (aun oigo la lluvia fuera, incansable) y me siento, mirando con ganas la pantalla y preparando los dedos para escribir.

Tengo una hoja en blanco delante de mí. “Vamos, sé que puedes” me digo a mi misma. “Esa idea si que te dará de sí, tiene una buena base. Ahora solo toca empezar”.  Y después de escribir dos frases, paro. En mi cabeza sonaba bien pero ahora mirando la pantalla no sé como explicarme. No se enlazar las ideas que tenía antes. Iba a toda carrerilla y me di de bruces contra el suelo.

Alguna vez te ha pasado que quieres escribir, tienes una idea (que obviamente es genial), ves esa hoja en blanco… ¿y no se te ocurre que hacer? Esa hoja está ahí, mirándote (ya me entiendes) con malicia y riéndose en tu cara.

Las musas se han ido. Te han abandonado sin piedad. Te prometieron amor y compañía, te cogieron de la mano mientras te susurraban palabras dulces al oído… Y sin esperártelo, se fueron. ¿Dónde habrán ido?

Pues bien, nadie lo sabe. Y no voy a ser yo quien tenga la respuesta (aún no, al menos). ¿Pero qué formas tienes tú para llamarlas de nuevo? Yo te voy a dejar aquí algunas de las que uso yo y que, de más o menos manera, me ayudan a traer el poder de la imaginación de nuevo a mí.

Leer

Suena obvio, pero es una verdad como un templo. Nuestro cerebro se nutre de experiencias, de lo que vivimos día a día y también, obviamente, de otras obras. Ojo, aquí no hablo de coger ideas de otros autores y plagiar, no nos vayamos al lado oscuro. Pero leer, sobre todo obras del género del que quieres escribir, te puede aportar ideas. Quizás la forma de describir una escena o como narrar un guion. Como utilizar las diferentes voces y como estructurar tu historia. Ahí es cuando debemos de leer de forma crítica y abrazar la novela en su totalidad. Incluso si la novela que lees no te gusta, ahí puedes ver el por qué. Ese algo que chirria en tu interior te está dando señales para que no sigas ese mismo camino. Las voces de otros pueden ayudarte a reconocer la tuya.

Escuchar canciones de BSO (Banda Sonora Original).

¿No te ha pasado, que vas por la calle con los cascos puestos y de repente escuchas la canción original de una película épica y sientes que puedes comerte el mundo? A mi me llena de energía. Puedo imaginar con mucha mas facilidad y si sé exactamente que tipo de escena estoy buscando, busco canciones de películas que sé que tienen escenas parecidas. El ritmo, el tono, es como poner música en el tráiler que tengo en mi cabeza y los pensamientos se hacen mucho más fluidos. Ponme la de Gladiator durante la Rush Hour y me llevo a los londinenses por delante.

Investigar

Aquí podría hablar de dos tipos.

El primer tipo de investigación es aquel que hacemos en la web, en los libros… buscamos información que hay escrita en algún sitio sobre algo que existe (o existió), ya sea un hecho histórico, el tipo de comida del siglo XV o que tipo de dieta siguen los cocodrilos (me repito en lo de la dieta, y eso que ni tengo hambre). Esta investigación es importante, y tanto. En cualquier tipo de género toda información que ayude a contrastar lo que se sabe hará que tu novela tenga mas fundamento, que se note que has puesto los codos en la mesa y que has hecho tus deberes.

El otro tipo de investigación es lo que llamo “Investigación Imaginativa”. Y que no conlleve leer un tomo que pesa 8 kilos no significa que sea más fácil. Es utilizar la visualización y para esto puede ir muy bien música de ambiente. Solo tienes que buscar un lugar cómodo y preparar la escena quieres escribir. ¿Te encuentras acaso en lo alto de las montañas? Quizás un poco de sonido de viento azotando las cumbres montañosas puede llevarte a un lugar nuevo, con el frio y la tundra alrededor y el ocasional sonido de un animal solitario. Cierra los ojos e imagínate la escena. Estudia los sonidos, el terreno, los animales que viven por allí, el tipo de vegetación. ¿Hay más gente? ¿Por qué estás ahí? Y eso lo puedes aplicar para cualquier momento de tu historia. Viajas en tu mente al lugar que decides y una vez allí tienes que absorberlo todo mientras dure tu imagen en tu consciente. Y luego, anótalo. Porque, por más brillante y fuerte sea una idea, nuestro cerebro lo descartará a la larga y no te acordarás.

Caminar

O correr. O el ejercicio que más te guste. Ese ritmo repetitivo funciona casi como una hipnosis para nuestro cerebro. Y eso es porque le damos al botón de piloto automático. Sí, tenemos uno y puedes sacarle beneficio. Como bien sabes, no tienes que ponerte a pensar como andar. Simplemente lo haces. Tu mente entonces piensa en otras cosas, no va a malgastar tiempo ni energía en caminar, venga ya, eso lo puedes hacer tú solo. Entonces, en esos momentos en los que pones el piloto automático en On puedes pensar en otras cosas. A veces el sentarnos en la silla y pensar puede ser algo asfixiante, pero si le damos al cuerpo otra tarea en la que entretenerse, puedes encontrar mejores resultados.

 

Y lo voy a dejar aquí por hoy. Estas son algunas de las técnicas que utilizo y que me ayudan, algunos días me van mejor unas que otras y a ti quizás te funcionen como quizás encuentres que son un poco inútiles. Tu eres quien mejor te conoce, y seguramente ya tengas algunas técnicas bajo el brazo. ¿Tienes alguna otra que no haya dicho? ¿Sabes de alguna otra forma de escapar del temido bloqueo del escritor? ¡Comenta más abajo!

Un abrazo.

Sara L.

Autor: Sara

¡Hola a todos! Mi nombre es Sara y soy natural de Barcelona. Siempre me ha apasionado la lectura, sobretodo la ficción. Mi autor favorito es y siempre será J.R.R. Tolkien. Y dando mi humilde opinión, creo que no hay nada mejor que acompañar un buen libro, con manta y café.

3 comentarios en “Las Musas”

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